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martes, 7 de septiembre de 2010

Mi ultrafondo y mi SPM











Pues hete aquí, y no sé si es un sueño o una ensoñación, que se me ocurrió inscribirme en un Ultrafondo: nada menos que los 100 Kms. de Dertasán, que yo no sé qué diablos pinto en una prueba como esa.

Pero la decisión estaba tomada y ya no había remedio. Ciertamente, había entrenado muy duro y en mis piernas había ya un buen "capazo" de distancias largas recorridas. Eso sí, no muy rápidas, pero al fin y al cabo, en 100 Kms.,¿qué más da?

Y me acordé de mi amigo, el famoso SPM (D. Sufrimiento Pérez Martínez, para aquellos que tengan menos confianza).
No fallaba. Recibí una llamada telefónica:

-Hola, amigo Antonio, soy SPM. Ven a verme al Parque Verde, que tenemos que hablar.

-¿Y cómo te reconoceré, si cada vez tienes una corporeidad diferente?

-No hay problema. Tú verás a un anciano,de mechados cabellos como la nieve, gafas de concha, y un traje de chaqueta de tercera mano.

Y allí me encaminé. Vi enseguida a ese anciano, sentado en uno de los desvencijados bancos, llenos de "recuerdos" de palomas, que había en ese "pulmón" de la ciudad.

-Ya sé, Antonio, lo que quieres, y lo que deseas de mi. Mi respuesta es...¡sí!!!

-Pero,¿cómo puedes saber lo que pienso?

-Es muy fácil, pues soy "tu otro yo", tu doble, sosías,alter ego, acompañante,malasombra, o como quieras llamarme.

-No, hombre, no, si en el fondo te aprecio.

-Sí, si...

Y me dio buenos y sabios consejos para el Ultrafondo.

-Y, sobre todo, no te pongas nervioso. Coge un ritmo que te sea relativamente cómodo, pero no excesivamente lento,y lo mantienes toda la carrera, hasta que veas..."Kilómetro 100". Entonces ya puedes pararte.

-Sí, si todo lo ves muy fácil. Pero me han dicho que de trescientos corredores, apenas si llegan a meta unos cincuenta.

-Y tú serás uno de esos cincuenta...Ya verás.

Emprendimos, el anciano y yo, viaje en avión a Dertasán. Era un hermoso pueblo costero, con playas pequeñas y calas de gran belleza. Llegamos al hotel y, naturalmente, pedí una habitación doble.
El recepcionista me miró extrañado.

-Pero,¿una habitación doble para usted solo? ¿No es mejor una individual?

-No,no, este señor viene conmigo.

Me miró con ojos extraviados; pensaría que no estaba yo en mi sano juicio.

-Bueno, si se empeña, pero ningún cliente hace eso.

-Yo no soy un cliente, soy un ultrafondista- dije, indignado-.

Asistimos mi amigo y yo a todos los prolegómenos: comida de la pasta, entrega de dorsales y bolsa del corredor,recogida de folletos turísticos,...

El dia de la carrera estaba hecho un flan. Yo,tan mayor, al lado de tantos jóvenes...A veces, había algún veterano suelto, pero creo que era yo el "decano".
Sonó el pistoletazo de salida y...¡A correr!, como diría el bueno de Prats.
Todos, corre que te corre, corre que te correrás, kilómetros y kilómetros de ruta, a veces asfalto, a veces tierra y piedras, a veces alguna que otra cuesta...Cada 5 kms. había un puesto de avituallamiento.Yo pedía sobre todo isotónicas, pues hacía bastante calor. Los alimentos sólidos-fruta, especialmente-no me apetecían, pues me daba como una angustia especial...

Iba bien. Mi amigo me daba ánimos y consejos.

-Aunque te pasen, no te preocupes, no cambies el ritmo.

-Muchas gracias, SPM.

-¿Me dices algo?-preguntó un corredor, con cara de pocos amigos-.

-No, si no te hablo a ti, me dirijo a este señor mayor que viene conmigo.Aunque le veas en traje de chaqueta y muy vestido, corre muy bien...

-Pero,¿de qué señor me hablas? Yo no veo a nadie.

-Sí, este señor mayor que corre a mi lado. Ni siquiera se ha puesto zapatillas. Corre con zapatos. No necesita equipamiento especial porque hace lo que yo hago.

-¿Estás bien de la cabeza? Yo no veo a nadie.


Y el corredor con cara de amargado, se alejó, acaso pensando que con los kilómetros se me había derretido "quijotescamente" el cerebro.
Pasaban los kilómetros.¡Qué barbaridad! Ya llevábamos cincuenta. Los corredores empezaban a dar síntomas de fatiga. Los primero abandonos, la ambulancia asistiendo a unos cuantos con lipotimias, y muchos iban ya andando...

La organización anunciaba:

-Señores, kilómetro cincuenta. Quien quiera dejar la carrera, que se dirija al puesto de Jueces, que ya tienen un trofeo de participación.

Uno de los jueces me preguntó:

-Señor,¿quiere usted seguir?

-Naturalmente, a eso he venido. Yo quiero hacer los 100 kms., como sea, aunque sea arrastrándome.

-Bien. Ya sabe que dispone de un máximo de 11 horas. Pasado ese tiempo todos los corredores que aún no hayan llegado a meta, serán retirados por la organización y acompañados hasta la línea de llegada.

Empezaba a sentir fatiga. Me dieron unos calambres...Era el kilómetro setenta y ya quedaban en carrera muy pocos "esforzados".

-Por favor,SPM, necesito un masaje. Tengo calambres en la pierna derecha y no puedo seguir.

Y mi amigo, con paciencia franciscana , se reveló como un masajista de primera. Me aplicó un gel "milagroso" y con sus portentosas manos me dio un masaje maravilloso...

-Gracia, SPM, ahora sí que estoy aliviado.

Un grupo de corredores me miraban sorprendidos.

-Pero,¿qué haces?.Estás moviendo las piernas, pero no avanzas.¿Te pasa algo?

-Nada, es que me están dando masajes...

-¿Masajes?¿Quién? No vemos a nadie.

-Si, hombre, este señor mayor me está poniendo un gel.

-Vamos, anda, estás de broma.

-Sí, je,je,je,...¡qué bromista soy!- disimulé-.

Me acordé de que a SPM sólo lo puedo ver yo y que ese gel es inexistente para los demás.

Pasaban y pasaban los kilómetros. Aún tuve que recurrir dos o tres veces a mi amigo, porque los calambres avanzaban.Me paré un poco en un puesto de avituallamiento. Era ya el kilómetro noventa.Un grupo de unos diez corredores estaban allí parados, reponiendo fuerzas. Estaban agotados.

-¡Ánimo, que sólo quedan 10 Kms.!, dijo un miembro de la organización.

Los retirados eran ya más de un centenar. Muchos iban andando y tan sólo la élite, esos cincuenta o sesenta corredores prodigiosos, aguantaba a pie firme. Yo iba de los últimos, pero iba, que es lo importante.

-Amigo SPM,¿cuánto tiempo llevo corriendo?

-Llevas casi 10 horas. Tienes que cubrir los 10 kms. que quedan en menos de una hora.

Saqué fuerzas de flaqueza y apreté el ritmo.Iba pasando corredores, lo que no era difícl, pues la mayoría iba ya andando, trotando o "casi" arrastrándose...Vi la meta cerca.Llegaba,llegaba...¡10minuitos 45 segundos! Un éxito.

Me abracé a SPM.Lo habíamos conseguido.

Los jueces me felicitaban:

-Enhorabuena, lo ha logrado. Es campeón en su categoría, Veteranos G, Veteranos +65.Pero,¿a quién abraza? ¿Abraza al aire?

-No, abrazo a mi amigo, D. Sufrimiento, que me ha ayudado mucho. Se ha portado como todo un hombre.¿Para él no hay medalla?

-No sabemos a quién se refiere.

-A este señor que corre con chaqueta y corbata.

-¡Qué bromista es usted! Con 100 kms. en la espalda y aún tiene ganas de bromear. Es admirable.

-El buen humor nunca me falta-disimulé-.

Llegó el podio, llegaron los honores y los trofeos. Una bonita medalla plateada, de Campeón, una placa, y un diploma con el nombre, la categoría y el tiempo.
Eso de subir al podio es una gozada...

Emprendimos, en avión, igualmente, el viaje de vuelta.Cogimos un taxi hasta mi domicilio. Me despedí de SPM.

-Yo también bajo aquí, vivo muy cerca...Enhorabuena, campeón.

-Muchas gracias por el agua, la isotónica, el gel, los masajes...

-De nada, amigo, hasta la próxima.

De pronto, escuché la voz de mi hermana Layla, que vive conmigo y me llena de atenciones y cuidados:

-Antonio,despierta, estás soñando y hablando en voz alta.

¿Qué hacía yo en la cama, enfundado en un confortable pijama, y oliendo el agradable aroma de un café con leche con churros, que me estaba preparando mi hermana?

-¡He ganado el ultrafondo! ¡Soy el campeón!

-Venga, venga, no digas tonterías. Si estabas durmiendo, ¡qué ultrafondo ni que niño,ni qué nada!

-¡Que sí, que soy campeón de ultrafondo!

-Un dia de estos voy a tener que llamar a un psiquiatra. Cada vez estás peor. Venga, levántate y toma el desayuno, que ya son las nueve de la mañana.

-Pero,¿y los trofeos? Han desaparecido...

-¿No te digo que cada vez estás peor?


Yo aseguraría que había corrido 100 Kms. Las piernas me duelen y estoy molido, y eso no pasa si estoy durmiendo...¿Habrá sido todo imaginación de ese endiablado SPM?
Queridos lectores, dejo a vuestro sano juicio, el dictamen de lo que ha pasado.Sea lo que sea, respetaré vuestra opinión, sabedor de que sóis sensatos, juiciosos y razonadores...

Hasta la próxima.

4 comentarios:

  1. Ya me has explicado el secreto de tu constancia, Don Sufrimiento.

    Un fuerte abrazo, preciosa entrada

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  2. Gracias, Jan. Espero que te lo hayas pasado bien con el relato. Con el prisma de humor, encierra una filosofía...Veo que lo has entendido perfectamente, como no puede ser menos dada tu categoría. Un saludo cordial, amigo.

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  3. Gebre, cuando lleges a la meta en bezana comete un sobao de los grandes a mi salud. Un abrazo

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  4. Lo tomaré de tu parte...¡Y qué bien sabrá!¡Gracias, "héroe de Torrellano"!

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