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lunes, 23 de agosto de 2010

Una extraña carrera (¿la buena o la mala sombra?)

Iba yo a iniciar esta carrera, que me hacía mucha ilusión. Era uno de mis primeros mediomaratones, con subidas y bajadas y en verano, lo que implica calor y más calor.

Pues nada, dieron la salida y a mover las piernas lo más rápido que se puede ( eso es, correr).Iba por la mitad del pelotón, con un ritmo algo cansino. El calor no me dejaba ir más deprisa.

De pronto, me pareció que llevaba a un corredor pegado a mi, como si fuera yo mismo. Ni me adelantaba ni le adelantaba.

-Voy a acelerar y a quitarme de encima a este pelmazo, no me lo suelto...

Y nada, no había manera. Siempre pegado a mi. Si aceleraba, él aceleraba, si ralentizaba el ritmo, él lo ralentizaba.

-Oiga, amigo.¿Qué le he hecho? ¿La tiene tomada conmigo?

-No, si yo soy su amigo, yo le conozco. Voy a las mismas carreras que Vd.

-¿Y cómo se llama?

-Da igual. Yo estoy aquí para hacerle sufrir...

-Pues vaya una gracia.

-Pero si me lo agradecerá. Si sufre, se acostumbra y ya lo ve natural. Así aguanta mejor las carreras.

-Bueno, la verdad es que siempre hay que sufrir. Pero, oiga,¿y ya que sabe tanto, no podría darme algo para que sufra menos?

-No, porque entonces se hace "blando" y ya no es ultrafondista...

-¡Usted cree?
-Pues claro.¿No se levanta a las 4h de la mañana y corre cuarenta kilómetros cada día?

-Sí, porque para ser ultrafondista no hay otro remedio.¿No podría hacer algo para que tenga los mismos resultados sin que tenga que entrenar tanto?

-¡Toma ya! Vd. lo que quiere es quedarse durmiendo y que eso le sirva de entrenamiento...

-Pues claro.

-No, eso no lo puedo hacer. Sólo hacerle sufrir, sufrir,sufrir...

Y el "mala sombra" esbozaba una sonrisa maligna, malévola, malvada,execrable,enervante,desmoralizadora, inquietante,desmotivadora,...

Bueno, pues me lo tomé con filosofía y letras, como yo digo, y a aguantar, qué le vamos a hacer.

El calor aumentaba. Empezaban las lipotimias, los calambres, los retirados...

-Ya no aguanto más. Para colmo, se ha acabado el agua y hay que correr "a palo seco"

-Mire, puedo ayudarle. Tengo una botellita de "estrangis" aquí, de agua fresquita,¿la quiere?

-Hombre, muchas gracias.Ahora ya no me cae tan mal. Pero, ¿Vd. no necesita la botella?

-No, si yo soy más bien un ser "espiritual". Tomo forma corpórea únicamente ante Vd. Los demás no me ven.


-¿Y cómo consigue las botellas?
-Ya le digo, que yo soy algo aparte. Vd. me cae bien. A otros no les doy la bo
tella.
-Vamos, que soy un "enchufado"...

-Sí, enchufado hacia mi, que soy el ser que le pertenece...
-Vamos, mi sombra.

-Eso, eso, soy su Sombra.

-¿Y no es algo de mala sombra?

-Depende. Si Vd. se esfuerza, soy buena sombra y si no soy mala sombra.

-No, si eso ya lo veo...

Con la botellita me animé y empecé a pasar corredores. Iban deshidratados. Yo presumía de botella. Era "El corredor de la botella", el "botellero".

De pronto, me situé en las primeras posiciones. Un corredor me pidió:

-¿Me podría dar agua? Estoy sediento.

-No, si yo se la daría pero no es mía, es prestada, no puede despegarse de mi,me lo da mi Sombra.

El corredor me miraba como si estuviera loco.

Total, que a poquito a poquito, fui colocándome en buena posición y llegué a la meta muy bien, porque agua nunca me faltaba. Y como no podía dejar a mi amigo, por llamarle de alguna manera, me resigné.

-¿Ve cómo le ayudo? Tiene que sufrir, y así siempre gana.

La verdad es que subí al podium, tercero de mi categoría, veteranos F, me dieron un bonito trofeo, me aplaudieron...

Voy a agradecer a mi amigo sin nombre ¿sombra, sufrimiento, pelmazo, cómo se llamaría?

De pronto desapareció. ¿Dónde se habría metido?

Pregunté a un corredor:

-¿Has visto a un corredor que iba conmigo en la carrera y que se parecía a mi, así, con gafas,cara de cansado, con la lengua fuera y rostro contraído por el esfuerzo? (me hice el melodramátco)

-No ,no vi a esa persona, pero tú parecías muy raro.Ibas toda la carrera hablando solo. Hablabas contigo mismo.¿Estás bien?

-Pues no lo sé. Es muy raro todo esto.

Y esta es la historia de la "extraña carrera". ¿Quién sería ese misterioso personaje que no me dejaba ni a sol ni a sombra? En este caso, ni a sol ni a sol, porque sombra no había. O mejor, sí habia una. La buena o mala sombra, según se mire.

Le llamaré, y ya hablaré más veces de él ,"Mi amigo el Sufrimiento". D. Sufrimiento Pérez Martínez, para servir a Dios y a Vd.

Ya está.

4 comentarios:

  1. muy bueno!!!! pero que muy bueno!!!
    felicidades!!!
    todos tenemos esa buena o mala sombra con nosotros!!! ejejejjee
    muy bueno!!!

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  2. Gracias, Rafa, por ser benévolo con mi relato. Si te ha hecho, al menos, sonreír un poco, ya es bastante. Un fuerte abrazo y, lo dicho, el buen humor al poder. Saludos.

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  3. ahora entiendo algunas cosas señor gebre.

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