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jueves, 23 de diciembre de 2010

Mi perrita Layka








Es Layka mi perrita, una yorkshire encantadora de cuatro años, unos veintiún años en el equivalente humano.

Es acaso mi primera fan, incondicional, entrañable.

Pondré fotos de ella. Merece una entrada, amigos bloggeros y feisbukianos.

¿Podría ser amiga de Rita?

Layka es pequeña, de color plateado como el irisado color de los ríos al atardecer.
Caleidoscópicos tonos dorados y beige.

Me mira con dulzura, con una mirada tierna de amor, de cariño, como una amiguita entregada por completo al noble deporte de la amistad.

Cuando le llamo "Laykita", se acerca, a la manera plateril, con sus pasitos cortos y rápidos, y se empina sobre mis rodillas, temblorosa de amor... Me lame con fruición, son sus besos, sus caricias, hacia su amigo ( nunca su "dueño").

Tantas veces como entre o salga de mi casa, me recibe o me despide cual la primera vez, en incansable trajinar de muestras de afecto. Nunca se cansa: es incansable en su querer.

A veces, me acompaña en las carreras ( como espectadora) y en una de las pruebas que más entrañablemente recuerdo, de este año mágico del 2010, la Volta a Peu a Gata, subió conmigo al podio. Temblaba, y Claudia, la reportera, plasmó la escena irrepetible, única.

Su apetito, prueba de salud, es grande. Cuando tomo el desayuno, el almuerzo o la merienda, se pone a mis pies y me mira con sus ojillos suplicantes, con ese su hociquillo húmedo y fresco husmeando el manjar, saboreando interiormente lo que para ella debe ser algo mágico. El yorkino jamón, el burgalés queso, el pan, las galletas, todo le gusta, y más si se lo da su "amigo",su compañero. Hay que dosificar, pues tiene su pienso. su comida especial. Pero unas muestras, nunca le vienen mal.

En la casa, con sus pasitos cortos y ráopidos, se enseñorea del espacio. Le llamo:

-¿"Laykita", dónde estás?

Suele recogerse en mi dormitorio, junto a un rincón en que deposito, encima de la mochila de deporte, la ropa que me pondré a la mañana siguiente para el entrenamiento. Allí, al olor de su amigo, en su olfato perriloguiano, está dulcemente adormecida, en un duermevela tranquilo y reposado, siempre, no obstante, expectante ante cualquier indicación mia.

Ella es Layka, mi perrita, mi fiel compañera, con su abundante pelo de noble colorido, con sus bigotes y su barba que no por eso la hacen menos femenina, pues le dan un encanto especial, ella se lo puede permitir, pues es del reino del mejor amigo del hombre. Es placidez del dia cual primavera florecida en flor, cual otoñal encanto verdimarrón de hojas esplendentes del árbol de los sueños, cual invierno más en edelweiss de cumbre floreciente, cual verano de blanquiazul color de mi ciudad.

Ella es lo más bonito, lo mejor,...mi encantadora perrita Layka.

Soy muy feliz.

4 comentarios:

  1. un saludo para layka...y otro para su amigo!!!
    espero ver esa foto pronto!!!
    abrazos
    y felices fiestas!!!

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  2. Un abrazo, Rafa. Ahí están las fotos. Saludos.

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  3. Pero qué preciosidad! mi madre también tiene un yoskshire, se llama Roberto, pero ya está muy mayor, con muchos achaques. Entiendo perfectamente lo que dices, se les quiere tanto y nos dan tanto! un besazo

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  4. Saludos a Roberto, Celina.
    Gracias por el piropo a "Layka".
    Y gracias por el besazo... me da mucha moral. Lo mismo para ti, campeona.

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