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domingo, 4 de julio de 2010

Se esclarece el misterio , en el salón del Hotel "Convención".





El detective Silva, había citado en el salón del Hotel "Convención" a todos los "sospechosos" del asesinato de Luis Martínez, así como a otras personas que pudieran ayudar en el caso.
Como "invitados", estaban Jorge, Laura, el inspector Ramírez, el señor Matas, los Cano y el doctor Requejo.Lo que no quería decir que los "invitados" se libraran del todo, de ser también "sospechosos".
Como posibles "sospechosos", estaban "El Trotes" , los corredores Antonio Portillo, Luis Femenía y Miguel Salinas, y Roberto, hijo de los Cano.
También había un retén de policías por si el presunto asesino, una vez desenmascarado el autor del crimen, quisiera huir.

-Queridos amigos- comenzó diciendo nuestro sagaz detective-. Están usted reunidos aquí, con la aprobación del Inspector Ramírez, de la Comisaría de Policía y responsable del caso( y a quien le agradezco sobremanera su amabilidad), para revelarles la identidad del asesino de mi buen amigo el corredor Luis Martínez. Uno de ustedes es el asesino y voy a indicar su móvil así como los pasos "perversos" seguidos para acabar con la vida de Luis.
Todos, arrellanados en los cómodos sillones del Salón Imperio,parecían contener la respiración. No se oía ni el vuelo de una mosca. Con un cuchillo se podía cortar la densa atmósfera creada.

Prosiguió nuestro "Sherlock Holmes" particular:

-Estaba Luis entrenándose cuando, de pronto, alguien se le acercó. Parece que le golpeó y Luis cayó al suelo. En realidad, ese "alguien" le inyectó una dosis letal de un producto muy difícil de encontrar en el mercado y que sólo se fabrica en un laboratorio especializado.Aquí hay un químico, y está entre nosotros.Yo sé quién es y es mejor que el interesado lo diga,pues eso puede ser un atenuante.

Miguel Salinas, era químico, y se revolvió nervioso en el asiento.

-Yo soy químico, pero no tengo nada que ver con este asesinato.

-Las huellas que la policía judicial encontró en el lugar del crimen son suyas. Suyas y de "El Trotes". Ustedes tienen que ver con el crimen. Hay pruebas digitales.

"El Trotes", muy nervioso, dijo:

-Yo no tengo nada que ver con ésto...

-Usted no sólo tiene que ver, sino que es el inductor del crimen. Lo realizó Miguel, pero en contacto con usted, que no es realmente un "vagabundo".
-¿Pero...?
-No, no lo es. Usted es Francisco Martínez, hermano de Luis, y único heredero, pues no tiene otra familia.Luis Martínez, posee una inmensa fortuna, en propiedades y en acciones.Todos estos datos me los ha ido proporcionando el matrimonio Cano junto con Roberto, en sus estudios genealógicos, así como los facultativos ( en lo referente a la dosis "letal") y la policía en sus pesquisas sobre el caso.

Dijo el vagabundo:

-¿Y en qué se basa para incriminarme a mi en el crimen?
-Mis primeras sospechas fueron su lenguaje (no era el propio de un vagabundo), datos de su atuendo (¿cómo un vagabundo puede tener una pulsera de oro, tan valiosa?)y especialmente unos grandes descuidos suyos.
-¿Descuidos?
-Efectivamente. La colilla de igarrillo, revela bases suficientes para saber la persona o personas que fumaba o fumaban el cigarrillo. Además, el conjunto de pelos eran de los postizos que lleva (la peluca y el bigote son postizos, pues usted no tiene pelo, es prácticamente calvo, y menos bigote.Pero lo principal viene ahora.
-¿Lo principal?
-Sí, señor Francisco Martínez. Lo principal. Había un trozo de papel junto al cadáver; era un trozo de una fotocopia de su carnet de identidad que, con el apresuramiento, le cayó al suelo. Se ve que usted quería deshacerse de esa fotocopia, la partió en trozos, la metió en el bolsillo...Mas un pedazo de papel es suficiente. Había unos dígitos de un carnet, que los peritos judiciales completaron. Y en ese carnet no figuraban nombre alguno de ese imaginario "Trotes"...

-Usted-prosiguió el detective Silva-, quería la suculenta herencia de luis y se puso en contacto con su gran amigo Miguel Salinas que, al tiempo, era amigo de Luis. Como Miguel era químico, idearon el procedimiento para el asesnato, creyendo que el producto inyectado no se detectaría. Pero los "sabuesos" de la policía juicial, el médico forense y también el doctor Requejo, que hizo de detective...

El doctor Requejo se mostraba orgulloso. Siempre le habían gustado las novelas policíacas y en este caso hizo de "ayudante amateur" de Jorge y del detective Silva.

-No tiene importancia- dijo,hinchándose como un globo, de orgullo y "algo" de vanidad-.

-Respecto a los tres corredores citados- dijo Silva- están aquí porque eran los mejores amigos de Luis. Lo observamos Jorge, el señor Matas, el doctor Requejo y yo mismo, durante el "Iron-Man".

-El "vagabundo", al verse delatado, se levantó rápidamente de su asiento y echó a correr fuera del hotel . No sabía que, aparte de los policías del Salón, en la puerta estaba una pareja de agentes que procedieron inmediatamente a esposarle.

-Miguel Salinas, cabizbajo, y descubierta su coartada, se entregó sin oponer resistencia. Posiblemente pensaría que eso pudiera ser un atenuante. Adiós a la espléndida "comisión" que hubiese recibido. Ahora tendría que estar una temporada entre rejas, eso era lo más probable.

Aclarado el asunto, el detective se despidió de los presentes, agradeciendo su colaboración y se dirigió a la puerta de salida del hotel. Otro caso le esperaba. Le habían hablado de un crimen en el Hospital General. Pero esa es otro historia...

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