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sábado, 2 de octubre de 2010

Grises sombras sobre el nevado manto.Enigma en el teleférico (III).





Jorge y su novia, al terminar ese día su entrenamiento cotidiano, se reunieron con El detective Silva y el Doctor Requejo.

-Mira, Silva- dijo Jorge-. Creo que debemos recopilar toda la información recogida y atar cabos para descifrar el misterio del asesinato de esa señora mayor.

-Después de comer, echaremos una breve siesta. Y por la tarde, a eso de las seis, en el salón nos reuniremos todos los que estamos en esta excursión ( execeptuemos a los niños). Trataremos de organizar nuestras ideas.

Y así hicieron. En un saloncito discreto, algo retirado, del hotel de la estación de esquí, Silva, Jorge, Laura,el doctor Requejo, el matrimonio Cano y su hijo Jorge, llenos de papeles con datos, hicieron una "puesta en común" de lo investigado.

Coordinaba todo nuestro competente detective.

-A ver- dirigiéndose a Eduardo, María y el hijo de éstos, Roberto-, que habéis visto o apreciado?

-Muchas cosas- hizo Eduardo de portavoz-.Un cliente un poco raro...

-Adelante, adelante-animó Silva-, diga lo que piensa. Todos los datos vienen bien.

-Pues como decía, un cliente...Se llama Juan Escofet. Se porta de manera extraña, como si no quisiera que se le observara. Sale por las tardes de su habitción, como para reunirse con alguien...

-¿Y qué más?-inquirió nuestro "sabueso".

-Pues parece- continuó Roberto-que regresa llevando unos pequeños paquetes a su habitación. No sabemos que contendrán, pero parece que les da mucho valor.

-¡Qué raro!- dijo Jorge-.Por aquí cerca no hay tiendas...¿De dónde procederám esos pequeños paquetes?.

-No lo sabemos- casi contestaron a coro marido y mujer-.

-Estamos indagando la procedencia, pero los "apuntes" son aún muy incipientes- aseveró Roberto, muy serio y tascendental.

-¿Y tú, Requejo? ¿Qué has averiguado?

-Tiene que haber una conexión entre ese señor y alguien de fuera del hotel. Yo también he observado ese comportamiento. Y además...

-¿Y además...? -inquirió nuestro detective-.

-Pues en contacto con la policía judicial, se ha apreciado que de la caja fuerte de la señora asesi-
nada, desaparecieron unas joyas y una cantidad importante de dinero que tenía, según informaación confidencial del hotel.

-Hay que seguir profundizando en esa línea. Por el hilo se saca el ovillo...

-Yo me he permitido tomar huellas dactilares, y he mandado a un amigo mío, que tiene un laboratorio especializado, estos datos para que los analice. Espero resultados...

- Bien, dijo Silva,¿hay algo más?

-De momento, no- casi aseveraron al unísono, los "contertulios"-.

-Ahora vayamos a nuestras habitaciones, luego bajaremos a cenar y mañana, el" Observatorio de comportamientos" tendrá que ser la pista de esquí donde nos entrenamos.Hemos de ver la conexión de los clientes con el exterior, ésa es la clave-dijo el detective-.

Así quedaron.

Al dia siguiente, mientras entrenaban, los avispados detectives del equipo, el profesional-jefe ( es decir, Silva) y los " aficionados" ( el resto) aparte de esquiar estuvieron ojo y oído avizor, para apreciar datos complementarios.

Mientras tanto, a esperar los resultados de la observación en laboratorio de las huellas dactilares.

Esa noche, antes de retirarse a descansar, Jorge habló con Silva.

-Silva, tú ya sabes lo que ha pasado, ¿verdad?

-Sí, el caso está claro. Ya os diré mis deducciones, aunque espero a otra reunión de puesta en común de todos los datos. Luego, planificaremos una "trampa". Pondremos un señuelo para que el culpable o culpables se delaten y tengamos pruebas, si no, no podemos hacer nada; todo quedaría en acusaciones que la policiía estimaría como infundadas.

Antes de dormir, Jorge se puso a meditar. ¿Qién podría ser el culpable? ¿En que se basaba el detective para asegurar que conoce la trama? ¿Qué habrá observado en la sesión de esquí? Él no vio nada extraño, tan sólo gente esquiando y los monitores enseñando técnicas de esquí, vamos, todo de lo más normal, pero claro, él no era un "sherlock holmes" como su amigo, tan sólo un aficionadillo de andar por casa.

Grises sombras se tendían sobre el nevado mato. Cayó la noche sobre la estación de esquí. Nadie pensaba que fuera, dos sombras se deslizaban sobre la nieve, como urdiendo algo sospechoso...

Además, Pepito y Alicia, los sobrinos de Jorge, darían por la mañana, en el desayuno, una gran sorpresa, que casi, casi, precipitaría los acontecimientos...

Pero la primera aproximación a la soluición de lcaso, en el próximo capítulo.Paciencia, amigos, que ya estamos sobre el caso.

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